miércoles, 1 de julio de 2009


Núcleo Problémico Nº 2


Preguntas generadoras:


¿Qué se entiende por Educación Literaria?

El acto de educativo de enseñar el manejo, conocimiento, composición, construcción, componentes, utilidad y en general todos los aspectos, tangentes y abstractos de la literatura; así como sus fines dentro de una cultura, una sociedad y en el individuo mismo, se puede asumir como la educación literaria, como bien lo diría Gabriel Núñez “ La educación literaria es el fin educativo para “Conocer las bellas letras en tanto que – arte de hablar- y en tanto que –arte de escribir-, para expresar correctamente nuestro pensamiento.

La educación literaria consiste en la enseñanza y el aprendizaje de los conocimientos y las habilidades que necesita un lector competente de obras literarias. En este trabajo se aborda un aspecto de este aprendizaje: el conocimiento de ciertas convenciones de lo tradición poética. La experiencia que aquí se describe consiste en la lectura y análisis de la Égloga I de Garcilaso de la Vega y, al hilo de estas actividades, en la elaboración de pautas para la redacción y evaluación de un texto que tome como modelo «el dulce lamentar» de dos pastores del poema analizado y que se sitúe en un marco mitológico que se ha de determinar. La composición de este lamento requiere, además, la búsqueda de información en diversas fuentes bibliográficas con el fin de situado adecuadamente en el marco mitológico previamente elegido.

¿Cómo identificar el pasado y presente de la Educación Literaria en Grupos Culturales?


Pasado y presente de la educación literaria

El conocimiento de la historia de la literatura nacional ha sido el objetivo prioritario de
la enseñanza de la literatura desde los albores del siglo XIX hasta nuestros días. La construcción de los estados nacionales exigía el conocimiento del patrimonio cultural de la colectividad. El romanticismo y el positivismo contribuyen a esta tarea al concebir la literatura como un espejo diáfano de la vida cotidiana de los pueblos y de las ideologías emergentes de las nuevas nacionalidades. En este contexto, la función de la
literatura en una enseñanza que comenzaba a ser obligatoria se orienta entonces a la creación de la conciencia nacional y a la adhesión emotiva de la población escolar a las obras claves de la literatura de cada país. Uno de los efectos que conlleva esta manera de entender la enseñanza de la literatura es, como señala BALAGUER (1996: 15), "una sobrevaloración de la poesía o de las cualidades del texto literario, en porte a causa de la importancia que le ha dado el romanticismo como expresión de la comunidad a través del tiempo".
La influencia de este modo de entender la educación literaria hasta nuestros días es innegable.
Si consultamos cualquier manual de enseñanzas medias de las décadas de los setenta y de los ochenta (e incluso algunos libros de texto de la actual educación secundaria obligatoria y del actual bachillerato) comprobamos cómo la educación literaria se ha concebido, y se sigue concibiendo aún a menudo, como el estudio académico de los hitos de nuestra historia literaria y se orienta al aprendizaje de los conceptos y de los hechos literarios más relevantes desde los orígenes de la literatura castellana hasta hoy, a la lectura de algunos fragmentos sueltos y de algún texto "clásico" y a ejercicios de comentarios de textos un tanto estereotipados.
Antonio Muñoz Molina (1991) evoca con estas irónicas (y caricaturescas) palabras un pasado escolar en las que las clases de literatura eran a menudo el mejor antídoto contra el placer de la lectura literaria y contra la "enfermedad de la literatura".
"Recuerdo que cuando yo estudiaba sexto de bachillerato, la clase de literatura consistía en una ceremonia entre tediosa y macabra. Un profesor de cara avinagrado subía cansinamente a la tarima con una carpeta bajo el brazo, tomaba asiento con lentitud y desgana, abría la carpeta y comenzaba a dictarnos una retahíla de fechas de nacimientos, títulos de obras ,características de diversa índole y fechas de defunción que era preciso copiar al pie de la letra, porque en caso de que no supiéramos el año de la muerte de Calderón de la Barca corríamos el peligro de suspender el examen".
Afortunadamente para mí, a esa edad yo ya estaba enfermo sin remedio de literatura y había tenido ocasiones espléndidas de disfrutarla, pero comprendo que para mis compañeros de clase, cuyas únicas noticias sobre la materia eran las que nos daba aquel lúgubre profesor, la literatura sería ya para siempre odiosa. Y del mismo modo que la educación religiosa del franquismo fue una espléndida cantera de librepensadores precoces, la educación literaria era, y en ocasiones sigue siendo, una manera rápida y barata de lograr que los adolescentes se mantuvieran obstinadamente lejos de los libros.
Por su parte, ITALO CALVINO (1992: 16) advierte contra algunos usos y abusos pedagógicos del comentario de textos literarios en las aulas:
"La escuela y la universidad deberían servir para hacernos entender que ningún libro que hable de un libro dice más que el libro en cuestión; en cambio hacen todo lo posible para que se crea lo contrario. Por una inversión de valores muy difundida, la introducción, el aparato crítico, la bibliografía, hacen las veces de una cortina de humo para esconder lo que el texto tiene que decir y que sólo puede decir si se le deja hablar sin intermediarios que pretendan saber más que él".


3. ¿Cómo desarrollar la Educación Literaria en el aula?

parte del trabajo pedagógico de los maestros y maestras está centrado en la enseñanza de la lectura, el desarrollo del gusto de leer y la promoción de la literatura infantil y juvenil, el conocimiento de razones a favor de la lectura, así como de prácticas que conduzcan a los alumnos a estimar y entender la literatura, resulta esencial.

Dadas las características de la asignatura, sería conveniente que al menos todos los alumnos de Educación Primaria desarrollaran los siguientes ítems:

- Capacidad de análisis y síntesis
- Dominio de la comunicación oral y escrita en la lengua materna
- Disposición al trabajo en equipo
- Desarrollo de actitudes críticas
- Compromiso ético
- Aprendizaje autónomo
- Creatividad e iniciativa

Para ello se deben realizar las siguientes actividades:

- Lecturas de libros de Literatura Infantil y Juvenil.
- Análisis y valoración de libros infantiles y juveniles.
- Análisis y valoración de ilustraciones de los álbumes infantiles.
- Presentación y comentario de prácticas educativas de animación a la lectura.
- Elaboración de proyectos de animación a la lectura de acuerdo con los distintos niveles y contextos educativos.
- Ensayos de lectura en voz alta de cuentos y poemas.
- Ejercicios de escritura creativa, susceptibles de ser aplicados posteriormente en las aulas.

Estas actividades las podemos ejecutar con la siguiente metodología:

-Exposiciones y explicaciones orales.
- Presentación y comentario de libros infantiles y juveniles, así como de libros de consulta.
- Presentación y comentario de recursos bibliográficos y electrónicos relacionados con la asignatura.
- Promoción de investigaciones personales.
- Entrevistas personales en régimen de tutoría.
- Organización y moderación de debates en el aula.
- Organización de pequeños seminarios en torno a temas concretos.
- Organización de prácticas de aula y externas.
- Promoción de exposiciones orales y escritas por parte de los alumnos.
- Promoción de investigaciones y trabajos en grupo.
- Promoción de experiencias y entrevistas.
- Promoción de la escritura de ensayos, resúmenes, diarios…
- Preparación y coordinación de actividades prácticas: creación de narraciones y poemas, elaboración de esquemas de discusión con niños acerca de los libros leídos, lecturas en voz alta de cuentos y poemas.
- Preparación y promoción de actividades culturales fuera del aula: conferencias, representaciones teatrales, - Conciertos, actividades de cooperación y voluntariado.

4. ¿Cuál es la incidencia de la Educación Literaria en grupos genéricos y culturales?


Todo acto de educación literaria tiene inmerso un sentido ilocutivo capaz de incidir directa o indirectamente en su objeto lector, toda vez que esta característica es la que dota de poder a una de las herramientas más efectivas, inmortales y transformadoras del hombre: “el texto literario”.

Si tomamos el recuento de Carlos Lomas, la literatura en sus inicios fue utilizada para “adoctrinamiento” moral y religioso. La reescritura de textos es una de las formas en que se manifiesta la circulación Social de la literatura, desde sus orígenes, a lo largo de la historia. Las adaptaciones son, a su vez, una forma de reescritura en la que se trata de acomodar un texto a un receptor específico, a un nuevo lenguaje o a un nuevo contexto.

Los textos adaptados proceden en su mayor parte de cuatro grandes fuentes:

Los cuentos populares, clásicos de la literatura general, novelas de aventuras y clásicos de la literatura infantil. En este estudio, se analizan los mecanismos de adaptación más empleados en cada caso, así como la función educativa o divulgativa que tienen estos textos desde una perspectiva tanto social como literaria.

La historia de la humanidad es una historia de interrelaciones, si bien la naturaleza e intensidad de las mismas han ido evolucionando al compás de los tiempos y los cambios sociales. Nuestro presente está definido de manera especial por los intercambios, las mezclas y las relaciones; un tejido de conexiones que impregna toda actividad y da forma a nuestro pensamiento, marcando las pautas de nuestro ser y actuar en esta, para bien o para mal, aldea global.

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